Asumir nuestros errores no es una tarea fácil.

Como en otros ámbitos de la vida, en las inversiones, no resulta nada fácil aceptar que nos hemos equivocado en una decisión o estrategia. Es difícil, hay que ser humilde y saber aceptar el error, aprender para mejorar y no alargar procesos que pueden llevar a situaciones económicas críticas. En caliente a veces no podemos caer en la cuenta, pero una caída de un 50 % en el precio de un activo nos obligará a una ganancia de un 100 % para recuperar la inversión inicial. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer el error?

Para responder a la pregunta, hay que aceptar nuestra condición humana. Estamos rodeados de ideas preconcebidas, apreciaciones personales, relaciones de apego emocional con determinadas inversiones, nuestras ganas de querer tener la razón. En numerosas ocasiones, cuando se ha realizado una mala estrategia de inversión, no lo aceptamos. Seguimos aferrándonos a mantener la posición pensando en que ya se recuperará.

Muchas veces preferimos defender a capa y espada el “tener razón” frente a la cruda realidad que nos muestra que nos hemos equivocado.

A continuación mostraré unos porcentajes que recalcan lo difícil que puede llegar a ser recuperar ciertas pérdidas:

Podemos ver como a partir de pérdidas del 20 % , el porcentaje de ganancia necesario para recuperar una inversión empieza a aumentar, con una pérdida del 75 % necesitaríamos que cambiase drásticamente la situación para que en el mejor de los casos tras el paso de mucho tiempo y tras una ganancia del 300 % lleguemos al punto inicial.

El coste de oportunidad

 Otra pregunta que nos deberíamos hacer es la siguiente: Para recuperar lo perdido: ¿Es conveniente seguir en esta inversión o es preferible cambiar a otra que nos de mayor rentabilidad?

Diferenciar oscilaciones razonables de errores de estrategia.

En mi opinión, lo fundamental es diferenciar lo que es una oscilación razonable en la rentabilidad de un activo de una pérdida que nos indique que nuestra estrategia de inversión era errónea para nuestro grado de perfil de riesgo.

Este párrafo de tres líneas es fácil de escribir pero muy difícil de aplicar. Cada persona parte de unas estrategias y cada persona acepta de forma adecuada diferentes niveles de riesgo, por este motivo no creo que haya reglas fijas para todos nosotros y creo que cada persona y cada empresa debe buscar su equilibrio entre la rentabilidad y riesgo.

No debemos nunca olvidar que una pérdida descontrolada en una inversión puede comerse las ganancias de muchas otras inversiones.

A lo mejor alguna vez algún inversor vende y a la semana empieza a subir el activo fuertemente, mala suerte, no pasa nada, aunque esto ocurra lo que a la larga nos recompensará son los buenos hábitos adquiridos.

Debemos de aprender a reconocer cuando el remolino nos quiere llevar al fondo desde lejos y antes de que sea tarde,  hacer todo el esfuerzo posible para salir de esa corriente y recuperarnos en aguas más tranquilas.

¿No habéis sentido alguna vez la sensación de que estuvieseis luchando duramente contra vosotros mismos a la hora de realizar una pérdida?

Y si encima justo cuando se ha vendido empieza a subir sin parar…!

 Que paséis un buen fin de semana!

Un saludo

David

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